Hace un año proyectábamos
una gran celebración de cumpleaños para mí. Pero hoy mi cumple pasó casi
totalmente inadvertido. No alcanzó a la decena los saludos. En parte se debe a
que nunca le he dado importancia a esta fecha, salvo cuando sea pretexto para
compartir un rato agradable.
La única fiesta de
cumpleaños en que tomé la decisión de organizarla fue cuando cumplí los 21
años. Vivíamos en una gran casa, esquina de Granada con Diagonal Oriente. La
residencia había sido del embajador de Suiza antes que de nosotros. Tenía
grandes salones. La fiesta fue todo un éxito y la casa se repletó de amigos,
compañeros de universidad y primos. Tuvimos orquesta y la radioelectrola no paró
de funcionar con mi gran colección de discos de vinilo (33 1/3) y también los
de 45 r.p.m. que había que poner generalmente con una “galleta” en un adaptador
al tocadiscos para que los fuera tocando uno a uno. Los discos los usaba en
fiestas de día sábado a las que acostumbraba ir, sin que nadie en la casa se
enterara. Muchos sábados fui a tres partes diferentes. Eran un éxito muchos cantantes románticos como Salvatore Adamo ("Un mechón de tu cabello"), Sandro, Leonardo Favio...

También fueron
compañeros del Departamento de Acción Social de la Universidad de Chile donde
realizábamos la labor de difundir en el medio universitario el uso de la “píldora
anticonceptiva”, gran novedad en la época y que marcaría el comienzo de la
liberación de las mujeres. Por supuesto, ni hablar de estos temas en la
tradicionalista familia en que me tocó vivir. De esto tampoco se enteraron en
la casa. Ellos pasaron como otros compañeros de la universidad. Como tampoco se
enterarían que por esos días ingresaba a una Escuela Tradicional de Desarrollo
Personal .’. donde conocería un grupo decidido de integrantes a trabajar
consigo mismos más allá de lo intelectual o especulativo. Ese grupo daría
origen al Instituto Círculo Aleph en diciembre de 1972.
También 1968 era época
de gran efervescencia política bajo el gobierno de Eduardo Frei Montalva. Yo pertenecía
a un partido de izquierda pero justamente ese año se produjo la ocupación de
Checoeslovaquia por la Unión Soviética, lo que provocó mi retirada definitiva
de esas actividades. Por eso no estuve al tanto de la fuerte intervención de la
CIA en mi país para evitar el ascenso de Salvador Allende al poder y luego para
derribarlo. Creo que no habría resultado finalmente un buen gobierno, pero quizás
se debió buscar otra salida a la situación, ya que estos hechos desencadenarían
trágicas consecuencias por muchos años cuyos efectos aún hoy se sienten.
Este mismo año se publica por primera vez la revista "Mampato", semanario que marcó a varias generaciones, destacando las aventuras del pequeño Mampato y su amigo Ogu a través del tiempo gracias a un “cinto espacio temporal”. En un comienzo dibujado por Oskar Vega, la saga tendrá matices de genialidad cuando se haga cargo de ella el gran Themo Lobos. Hace unos 3 años se hizo una película basada en una de sus historias. "Mampato en Rapa Nui". La foto corresponde a la portada del primer número que, naturalmente, compré y no dejé de hacerlo por muchos años.
Volviendo a la fiesta.
A los integrantes de
la orquesta los ayudé no me acuerdo en qué, pero quedaron muy agradecidos y me
dijeron, “cuando necesites algo de nosotros, búscanos y estaremos felices de
devolverte la mano”. Así que para este acontecimiento, los llamé. Poco antes de
comenzar oficialmente la fiesta, el conjunto de músicos ensayó un poco y al
conectar la guitarra eléctrica a la electrola la fundió. Por suerte a una
cuadra vivía un técnico en radio al que fui a buscar a esa hora para que
intentara arreglarla. Estuvo un rato trabajando “in situ” detrás de la
electrola, mientras comenzaban a llegar los invitados. De pronto y para
sorpresa de todos salió detrás del aparato el técnico provocando primero un
susto y luego disimuladas risas: mi vecino era un enano, muy competente en su
especialidad. Así que nadie lo había visto detrás del mueble de la electrola
Phillips. Literalmente estaba dentro de ella.
En cambio, el cumple de hoy...
Hoy, en cambio,
tuvimos reunión del Club de Leones de aquí y ninguno supo que estaba de
cumpleaños.
Conversamos, entre
otras cosas, de lo mal que habla la gente hoy en día. A mí, cuando viajo, me
avergüenzo un poco de haber nacido en Chile, porque los chilenos hablan cada
vez peor. Tanto así que la gente de otros países no creen que sea chileno, ya
que procuro hablar con buena dicción y articulación, además de emplear un
abundante vocabulario. A las generaciones de hoy, incluidos los profesionales,
empresarios y políticos, les cuesta hablar correctamente y expresarse con
versatilidad por esa carencia de vocabulario. Y eso se produce porque hay muy
poco hábito de leer.
Yo tuve la suerte o
inspiración de comenzar a leer ávidamente todo tipo de libros desde los seis
años. Me iba a las bibliotecas y me pasaba tardes enteras leyendo. Extraño,
porque en la casa nadie lo hacía. Así me he formado con una gran cultura, con
muchos conocimientos y muchas reflexiones.
Pero este mal de no
leer no parece ser solamente de este país. Justamente hoy me encontré con esta
noticia:
Más de la mitad de los británicos compran libros para decorar
Londres.-
Más de la mitad de los británicos compran libros que no se leen,
solamente los quieren para decorar el interior de su casa, según una
encuesta publicada este lunes.
Algunos sí abren los libros para leerlos, pero a menudo no los
terminan, según esta encuesta hecha a 4.000 británicos. Entre las obras
que más a menudo quedan sin terminar están 'Mi vida', la autobiografía
de Bill Clinton (1.024 páginas) y el cuarto tomo de las aventuras de
Harry Potter, 'Harry Potter y el cáliz de fuego' (734 páginas), dos
grandes éxitos que han dejado a medias casi un lector de cada tres (un
30 y un 32% respectivamente), según esta encuesta realizada por
Teletext.
Incluso la biografía de David Beckham 'My side' (404 páginas), que tras
su publicación en 2003 recibió un premio por ser la autobiografía
vendida más rápido, ha sido abandonada por un 27% de los lectores.
El libro comprado y menos leído es el de las memorias del ex ministro
del Interior, David Blunkett (un 35% de los encuestados reconoce no
haberlo terminado), mientras que del lado de la ficción es una obra que
ganó el Booker Prize, 'Vernon God Little', de DBC Pierre, la que han
dejado de leer un 35% de los compradores.
Los británicos gastan de media unos 4.000 libras (6.000 euros) durante
su vida en comprar libros. Cerca de la mitad (48%) afirma que está
demasiado cansada como para leer todos los días, mientras que un 42%
afirma que es incapaz de concentrarse en las historias largas, según la
misma encuesta.
Fuente: AFP
12-03-2007